Capítulo 5 Reunión de ministros
Estoy deliciosamente tumbado cuando alguien me zarandea y empuja.
–Yo no he sido, no estaba allí, soy inocente –grito sin saber exactamente donde estoy ni que ocurre.
Es Bugley, ha venido a despertarme. Ha traído una bandeja con el desayuno y la deja en la mesita. Abre las ventanas de la habitación y toda la luz del mundo inunda mis ojos. Estoy ciego.
–¿Qué hora es Bugley?
–Son las nueve de la mañana. Tiene una reunión de ministros a las diez, señor.
–Dios mío… ¿Por qué no se hacen las reuniones de ministros a las doce de la noche? Tendré que cambiar los horarios de todo el país.
Mi secretario no dice ni pío y sale corriendo de la habitación pensando que pueda estar hablando en serio.
Me siento como si me hubiera pasado por encima una manada de elefantes. Intento recuperar el sentido mientras desayuno en la cama.
La piedra me afecta de alguna manera insospechada. Ayer estuve demasiado sincero con la periodista, no es mi estilo precisamente. No sé si esto es bueno, quizás la exposición prolongada a la piedra sea perjudicial y me afecte de alguna manera que desconozco. Por un lado me protege, por otro lado me está cambiando. Será mejor que la use con moderación, mientras voy descubriendo sus poderes.

